La tempura de gamba, un clásico que nunca falla

La tempura japonesa es una técnica de la gastronomía oriental basada en el rebozado

¡Hola, Sushilover! La tempura japonesa es uno de esos platos de la gastronomía oriental que gusta a todo el mundo por su sencillez. Se caracteriza por cubrir de un fino rebozado ingredientes como verduras o pescado fresco. La tempura de gamba es una de las más populares, ya que la gamba es un ingrediente muy versátil. La gamba rebozada puede integrarse en un rollito de sushi o incluso emplatarse con verduras como berenjenas o zanahorias. Si hay algo que caracteriza a la cocina japonesa es por un trato exquisito de la materia prima, ya que con pocos ingredientes podemos encontrar platos impresionantes.

La tempura se ha consolidado como una técnica de rebozado en auge, y no parece que vaya a ser una moda pasajera porque ofrece grandes ventajas respecto a otras formas de cubrir, tapar o envolver los alimentos. Al igual que el pollo katsu, es una técnica originaria de China. No es sencilla, pero si está bien ejecutada permite obtener un rebozado ligero y crujiente muy alejado de las fritangas grasientas de algunos locales.

¿En qué consiste la tempura?

La tempura generalmente consiste en freír durante un tiempo corto alimentos, especialmente verduras, pescados y mariscos. Previamente estos ingredientes se pasan por una masa líquida hecha con harina, agua y huevo y suelen servirse junto con un bol con salsa. En principio parece que bastaría mezclar la harina, el agua y el huevo, rebozar y freír, pero así nos quedaría un rebozado que no tiene nada que ver con la tempura. ¿Cuál es entonces su secreto?

El secreto de la tempura de gamba

Para la preparación, lo primero batir el huevo y el agua, y luego añadir la harina, que habremos pasado por un tamiz para que quede lo más fina posible. Es muy importante mezclar poco para que la tempura una vez frita quede crujiente para que quede una masa de textura semilíquida. El agua debe estar muy fría, a ser posible enfriada con cubitos de hielo. ¡Ah! Además, los alimentos se deben cortar del tamaño de un bocado, para que se puedan coger con los palillos, mojar en la salsa y llevárnoslos a la boca, sin tener que cortarlos.

El secreto más importante de la tempura es la fritura. Es esencial freír en aceite abundante, a 180º C, preferiblemente en un wok y que preferiblemente sea un aceite vegetal (de oliva suave, de girasol o similar). Además, el tiempo de fritura es otro punto clave, ya que debemos sumergir en aceite los ingredientes durante 2 o 3 minutos como máximo. Debemos freír una pequeña cantidad de ingrediente y retirarlo cuando suba a la superficie y vemos que se empieza a dorar. Lo esencial es que debe quedar crujiente, pero no mucho, y con un color pálido, lejos del tostado de otros rebozados.

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